20 julio 2012

La importancia del agua de riego en la agricultura del siglo XXI

Sin duda, en la Agricultura de nuestros días, todos estamos muy interesados por los avances y las nuevas tecnologías que se van incorporando como, herramientas para obtener una mayor-mejor producción con un menor coste e impacto al medio ambiente.

También podemos afirmar que dentro de la agricultura, en la mayoría de los sectores, existe un gran conocimiento tecnológico que nos permite dominar la situación. Sin embargo es en algunos sectores particulares donde podemos avanzar y mejorar las prácticas habituales.

Esto ocurre en el sector del riego, que contamos con sistemas muy avanzados como el goteo, y automatismos que nos permiten un gran aprovechamiento del agua. Pero no tenemos en general un buen control y seguimiento de este riego en nuestras fincas y es aquí donde podemos realizar un gran avance y perfeccionamiento.

Existen suficientes razones para controlar y optimizar el riego de nuestras fincas:

     - En nuestro tiempo el agua es un recurso escaso que hay que preservar.
     - La demanda de otros sectores aumenta: consumo humano, industria, turismo,…
     - En riegos localizados y fertirrigación es muy importante el manejo del riego, ya que la fertilización utiliza este vehículo para llegar a la planta.

El agua de riego puede que sea o haya sido barata, pero regar mal sale caro en todos los casos:
     - Si regamos por defecto, disminuye el rendimiento del cultivo.
     - Si regamos en demasía, gastamos innecesariamente energía, favorecemos el lavado de fertilizantes, hacemos que ciertas enfermedades se den con mayor incidencia, y contribuimos a la contaminación del suelo y del agua subterránea.

Por tanto parece necesario controlar el riego, pero también podemos hacernos las siguientes preguntas ¿Cuántas fincas y cultivos se siguen regando “a ojo”? ¿Cuántos aplican algún método para calcular dosis y frecuencia de riego adecuadas?
Las respuestas a estas preguntas conlleva analizar aspectos no sólo agronómicos, sino culturales, económicos, divulgativos, técnicos y de investigación.
Podemos analizar hasta qué punto existen técnicas suficientes para lograr una aplicación racional del agua en finca, si la disparidad de suelos y cultivos dentro de una misma finca permite este control, si son rentables para cualquier tipo de explotaciones, etc.

Por todo llegamos al convencimiento de que es necesaria la aportación de todos a esta tarea: agricultores, técnicos, empresas, investigadores, formadores, gobernantes.
Para todos juntos, cada uno en su parcela, podamos dar respuesta al mejor aprovechamiento del bien escaso que es el agua, sin olvidar la responsabilidad de alimentar a un planeta cada vez más habitado, es decir con menos agua producir más y mejor.

Paco Molina
Director Agrónomo
Grupo Gat

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