04 junio 2014

El Caqui

El caqui (o kaki) es un árbol procedente de China y Japón, que se introdujo en España por primera vez más o menos hacia 1870. Pertenece a la familia de los ébanos, y al género Diospyros que cuenta con más de 300 especies distintas.

De forma natural, puede alcanzar hasta 12 m de altura, pero para facilitar el manejo se prefieren portes menores, de unos 5-6 m. Tiene hojas caducas que cambian a un color rojizo-anaranjado  justo antes de recolectar el fruto maduro, fruto que tiene una particularidad, y es que si el cáliz se elimina, el fruto no cuaja. El aclareo de frutos, si se hace, se debe llevar a cabo entre finales de Junio y mediados de Agosto.
Caqui Persimon

Puede consumirse de dos maneras distintas:
-          - Tipo Caqui clásico: madurado en el árbol, de pulpa blanda y muy dulce que se puede comer con cuchara.
-         -  Tipo Persimon: como se denomina comercialmente a los caquis de la variedad valenciana “rojo brillante” cuando se recolectan con la pulpa dura y se les somete a un tratamiento en atmósfera controlada con etanol para eliminar su aspereza o astringencia.

Estas prácticas se pueden usar, y de hecho así se hace, con cualquier otra variedad, aunque también existen variedades no astringentes tipo “manzana” como la variedad israelí Sharon, (idéntica a la norteamericana Triumph) conocidos como “Sharonis”. Este tipo de variedades son muy demandadas y consumidas.

Caqui sharon maduro

El caqui, como estamos viendo es un frutal muy peculiar, ya que además de estar muy bien adaptado al clima mediterráneo, apenas necesita acumular horas de frío (mínimo 100 h, 200 h según otros autores). Necesita veranos largos y cálidos para la maduración. La sombra no le viene bien, demanda sol y es sensible al viento, las heladas y el granizo debido a la piel tan fina que tienen los frutos.
Vistas todas estas características, no es de extrañar pues que se haya convertido en uno de los cultivos que más se ha extendido en los últimos años en la comunidad andaluza, convirtiéndolo por así decirlo en un cultivo emergente.


Poda
Es muy importante en el caqui, ya que no interesa que produzca en las puntas que puede tronchar las ramas por el peso. Se realiza en invierno en parada vegetativa y en verde a finales de Mayo y desde entonces cada 3 semanas siguiendo unas normas para su correcta ejecución: brotes de unos 60 cm y de 1 cm de grosor con la madera empezando a lignificar. La poda en verde además evita o reduce la caída de frutos.

Abonado
Las dosis de fertilizantes en suelos de fertilidad media son:
Nitrógeno: Las necesidades del caqui son de 170 a 250 ud de N.
Fósforo: 60-90 ud de P2O5
Potasio: 120-150 ud de K2O
Calcio: 60-80 ud de CaO
Magnesio: 20-30 ud de MgO.
(Fuente IVIA: Pomares y Col. 2013)

Hay que tener en cuenta que la hoja extrae grandes cantidades de potasio, así que si no se usa la
práctica de incorporarlas al suelo por motivos fitosanitarios, se recomienda aumentar las dosis de potasio en el abonado.

Con el riego por goteo podemos aplicar el abonado a lo largo de todo el ciclo, lo que nos hace posible un mejor reparto del mismo dejando los nutrientes más disponibles para el árbol en todo momento.
Le afecta frecuentemente la clorosis férrica (amarilleamiento de las hojas), por lo que habrá que evitar en la medida de lo posible los suelos ricos en calcio, ya que no se conocen patrones adecuados para subsanar totalmente este contratiempo, como se hace por ejemplo en los cítricos. Los portainjertos más comunes, todos del género Diospyros, son D. KakiD. Lotus, que confiere cierta resistencia a la salinidad y a los suelos calizos, pero no es compatible con variedades no-astringentes y D. Virginiana más resistente cuando existe un problema de cloruros. Aportar quelato de hierro es por tanto una práctica más que recomendada si queremos evitar la incidencia de la clorosis en el rendimiento. El caqui también sufre con el déficit de magnesio, así que no hay que perder de vista los aportes de este elemento si no queremos tener mermas en la producción.

Está demostrado que el caqui aumenta significativamente la producción cuando se cultiva en regadío, siendo el sistema más recomendable el riego por goteo, con el que aplicamos riegos de alta frecuencia y más ligeros que no asfixien su sistema radicular, que es en líneas generales bastante superficial y frágil.

Situación actual del cultivo
De 2012 a 2013, la superficie dedicada a este cultivo ha aumentado considerablemente en Andalucía (y Extremadura), pasando de unas 500 a casi 1300 Ha registradas el año pasado. En la provincia de Huelva es donde este crecimiento se ha notado especialmente, pero quedan lejos aún de las 10000 Ha de la Ribera del Júcar que también han aumentado en 2013 en un 20%.

En la Comunidad Valenciana, este incremento de superficie cultivada se debe principalmente al desánimo de los productores de cítricos con los precios. En Andalucía puede que se esté dando un reflejo de esta situación. Esperemos que no sea sólo la vieja táctica de "copiar lo que hace el vecino" en lugar de estudiar bien las cosas, ya que este ritmo de crecimiento tan acelerado y su consecuente aumento de la oferta, pueden originar precios ya no tan rentables para el productor si la cosa continua por esos derroteros.

Sea como fuere, la demanda de consumo interno y también de exportaciones, parece seguir creciendo cada año y tiene todavía cierta capacidad para soportar un aumento de producción, aunque esto no constituya, por desgracia, un seguro para el agricultor.

Equipo de Redacción.
Gat Fertilíquidos.

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